Estos dos artefactos trabajan sobre el campo de lo visual
con aproximaciones ligeramente disímiles. Es en el uso práctico que se les dio
a través de la historia en el que se pueden ver con más facilidad sus
diferencias.
Históricamente la cámara obscura cuenta con una tradición
más antigua que la lúcida, remontándose a la China en la época de los Reinos
combatientes.
Alrededor del siglo V A.c. Mòzi,
un filósofo chino de esa época, describe una edificación de un solo cuarto en completa
oscuridad, con un agujero en alguna de sus paredes. Todo esto daba como
resultado la proyección del mundo exterior en la pared contraria a éste
agujero. Llama a ésta edificación “la casa del tesoro”.
Este primer registro del efecto
de proyección del que participa la cámara oscura parece indicar que se trataba
de un accidente y que no es una edificación construida con el fin de reproducir
éste efecto. Algunas décadas después, Aristóteles hace la primera mención de la
cámara obscura como artefacto, pero la definición, si bien es reconocible como
tal, es vaga y suena más a un conocimiento empírico sobre el efecto que como un
análisis del mismo.

Es hasta el medioevo que los
grandes avances de los árabes en la materia óptica permiten estipular el
fenómeno de la cámara obscura y el artefacto mismo a partir de una descripción
sistematizada y que genera una explicación del efecto dado. Roger Bacon, un
filósofo escolástico del siglo XIII, en la quinta parte de su Opus Maius retoma
los estudios de óptica de los árabes y si bien no hace mención en su obra de la
cámara oscura, sus textos acaban por funcionar como puente conectivo entre éste
conocimiento árabe y los posteriores trabajos
que retomaría el mundo occidental.

Leonardo se vale de la cámara
oscura para continuar los estudios sobre el proceso de la visión humana. Hace
la relación entre estos dos sistemas y estipula que la imagen en ambos casos
viaja de manera rectilinea hasta el receptor, ya sea la pupila o el agujero de
la cámara, aunque nunca se logra explicar como es que la imagen que en la
cámara oscura se percibe de cabeza, no es vista por el humano de la misma
manera. Es a su vez el primero en incluir un lente a la cámara oscura logrando
mayor nitidez en la imagen, lo cual permite su integración como una herramienta
efectiva de dibujo, sustituyendo a la retícula de Durero. Es aquí cuando la
cámara oscura y la cámara lúcida se encuentran en cuanto a función. El punto de
similitud estructural vendría hasta 1685 cuando se describe la primera cámara
oscura con un espejo integrado que tiene la finalidad de redirigir la imagen
proyectada y “enderezarla”. Esto sirvió como una mejora del modelo, pero su uso
permaneció siendo el mismo.

Las similitudes mencionadas
refieren al uso que se le da a la cámara lúcida como herramienta de dibujo, y
al uso de espejos y materiales translúcidos para facilitar su uso. Una de las diferencias es la ausencia de lentes en la cámara lúcida (aunque en ciertos modelos se incluye uno para mejorar la nitidez de ambas imágenes. La cámara lúcida no
maneja una proyección como es el caso de la cámara obscura, si no que se vale de
la simple reflexión de una imagen sobre una superficie semitransparente que se
encuentra colocada a manera de visor para crear el efecto de superposición del
sujeto sobre el papel del dibujante, lo cual permite hacer un seguimiento de
los contornos y detalles como si se tratase de una calca invertida. La cámara
obscura no puede funcionar en las condiciones que la cámara lúcida lo hace,
puesto que para aprovechar la luz que se filtra se necesita de un ambiente
controlado en el que la obscuridad es necesaria. Por último el nombre de
“cámara lúcida” es generado con la cámara oscura como precedente, pero aunque
su nombre podría indicar su creación como un objeto, antagónico o
complementario a éste otro, esta dotada más bien de una transversalidad, puesto
que el uso de la cámara oscura no está
limitado al de una herramienta de apoyo al dibujo, si no que como se
explica anteriormente, está estrechamente ligada con la ciencia de la óptica
biológica, el entretenimiento y posteriormente (y ligado a éste entretenimiento)
con la fotografía y el cine.
Rueda de Faraday

Ésta rueda de Faraday no debe
confundirse con la rueda que diseñó dentro de sus investigaciones para generar
energía eléctrica a partir de la energía cinética. Ésta otra rueda o mejor
dicho, ruedas, son un par de círculos unidos por un eje. Dicho eje está
colocado al centro de las ruedas, los cuales se unen al círculo exterior por
medio de estructuras radiales. Estas ruedas al ser giradas a cierta velocidad
parecieran ralentizarse, pero si una es vista a través de la otra, esa
ralentización se convierte en un aparente congelamiento de la rueda, aún cuando
ésta continúa en movimiento.
Es a partir de éste modelo que posteriormente, el
médico británico Peter Mark Roget desarrolla una teoría para explicar el fenómeno,
y aunque ésta es desacreditada posteriormente, sirve como inspiración para el médico
belga, Antoine Ferdinand Plateau, en el desarrollo del Fenaquistiscopio, pieza
clave en la historia de la animación y el cine.