miércoles, 27 de agosto de 2014

Susan Sontag y el mito de la fotografía.

Susan Sontag, multidisciplinaria. Su principal legado radica en obra ensayística. En éstos ensayos se introduce a un análisis de temas que van desde la política hasta la pornografía, en los que pareciera inevitablemente introducir los tópicos del arte y la sociedad. Volteamos ahora a los 70’s de Sontag, con tres temas desarrollados sobre “On photography” que explora el nicho que se había construido hasta ese momento uno de los fenómenos de descubrimiento y conquista más destacables de ésta época: la fotografía.

La caverna de Platón como analogía de la fotografía, jugando con los papeles de fotógrafo y espectador dentro de la misma metáfora, catalogando a uno u otro en condiciones de igualdad o desigualdad, a veces colocando al segundo en la categoría superior de la dupla o devolviéndolo al montón, no solo por dirección motivacional, sino por las condicionantes históricas y sociales que generan miradas específicas y caminos específicos frutos de las inquietudes y adolescencias propias del que fotografía. A veces el fotógrafo toma el papel de liberador, a veces pertenece a los hombres atados, no podemos generalizar.

Enfrentamos también, algunas de las limitantes inherentes de la imagen fotográfica en la que se menciona el aparente estatus pasivo del fotógrafo, característica que pareciera (en aquella época, actualmente se ha convertido en una realidad violenta) lentamente contagiarse al espectador, pasividad que se propone nacida de una exposición constante y búsqueda competitiva de los temas retratados (haciendo énfasis en los temas sensibles) pero también a la desconexión espacial, temporal, del que sufre una persona frente a un papel impreso.

Toda foto es un pasado, toda foto es un momento, y un lugar que no está realmente ahí, muchas veces desconectándose del contexto por causa de su especificidad, una imagen, un objeto. Generando una visión ambivalente, por tomar a la fotografía como formalizador y verificador de la palabra, pero también aprovechando la separación para tomar más libremente la decisión de responsabilizarse o no con lo que tenemos de frente.
Nace una falsa sensación de conquista sobre el mundo visible a causa de una sociedad que ha explotado los beneficios inmediatos de éste elemento hasta volverlo imperceptible, inconsciente. Pero también nace la falsa noción de la realidad fotográfica: gente inundada de imágenes del mundo que creen determinantes, de las que se apropian, de las que generan modelos, de las que se sirven para juzgar y condenar, y no se detienen a considerar que cada fotografía invariablemente está atada a su autor y a una limitación contextual. Tenemos como ejemplo la propaganda, tenemos cosas tan sencillas como el crop que se le hizo a la famosa fotografía de la niña vietnamita de Nick Ut, que dejaba fuera un elemento que cuando revelado, generó una discusión que caía en el tema de la pasividad del fotógrafo y sus límites, pero de nuevo, el simple hecho de que la fotografía viva dentro de un rectángulo inmóvil, limitando al observador, debería ser pretexto para generar la duda, para no tomar el discurso visual de cada foto desde el campo de la fe. Menciona Sontag una frase de Zola: «En mi opinión, no se puede declarar que se ha visto algo en verdad hasta que se lo ha fotografiado». Un Zola inmerso en la fotografía globalizada quizá no se hubiera atrevido a pronunciar esas palabras. Para la fotografía, pasar de un generador de verdades numerosamente interpretables a generador de dudas no es una degradación a mi parecer, sino un logro.

Actualmente, ¿qué tanta validez queda en el dicho, “Una imagen dice más que mil palabras”? En algunos casos parecería que tenemos mejor garantía al revisar las palabras que la imagen.

Hubiera sido interesante obtener un ensayo comparativo y presente de Sontag, partiendo de la globalización y sus repercusiones en la imagen y viceversa. Verla enfrentada a los monstruos ya crecidos, que menciona en ésta recopilación de ensayos.


lunes, 25 de agosto de 2014

Comentario sobre el film "Henri Cartier-Bresson: The Impasionated Eye."


                    "I'd never had a Dominican confessor. I'd rather confess to the girls in the brothel..."

Como recién arribado al universo de la fotografía, el tener a Cartier-Bresson como primera impresión, es probablemente el acercamiento más adecuado que puede haber para alguien con una recepción similar a la mía; directo a lo denso, a lo emotivo, a lo personal e íntimo. Con una consecuencia entre presencia, discurso y obra, vemos a un fotógrafo que llevó lo de convertir una cámara en una extensión del ser, a un siguiente plano: a convertirse a si mismo, cámara ya incluida, en una extensión de cada situación que capturó.
Ésto es más claro en sus retratos, pero igual de emotivo en sus piezas de paisajes de carácter geométrico, con ese patrón en diagonal que tanto se repite, esquinando objetos, lugares, personas; enfrentándolos a un plano de luz, como un fantasma que observa a sus seres queridos desde una distancia prudente pero no ajena. Cartier-Bresson se convertía probablemente en eso, en un fantasma familiar, en una presencia que solo cerraba el "ojo" cuando sabía que estaba a punto de suceder algo que quería conservar en la memoria por siempre, el fruto tangible de su conexión con el mundo en el que vivió.
Ver a un Cartier-Bresson de edad avanzada disfrutar con pasión de una pieza musical, de un cuadro de Uccelo, de sus propias memorias, es una promesa de eternidad para el creador.

lunes, 18 de agosto de 2014

Expectativas Del Curso.

En cuanto a expectativas, la primera respuesta es adquirir los elementos base necesarios para poder explorar esta disciplina que es nueva para mi. Ampliar mi campo práctico y mi visión, conectarlo con mi futuro proceso artístico y quien sabe, convertirlo de herramienta a protagonista si la necesidad de hacerlo nace.

Fotografía propia.

Como lo he dicho, no acostumbro en lo más mínimo a tomar fotografías, por lo que me limitaré a poner la última que realicé. Iba a fotografiar con mi celular a una lagartija del Bajío conocida como Shandegai, para mostrársela a una amiga, pero fracasé miserablemente y todo lo que quedó dentro de la foto fue el agujero por donde se escurrió y la piedra cubierta de liquen.

Ejemplo de Buena Fotografía

Continuando con el "dejando de lado aspectos técnicos" tomo ésta foto como mi ejemplo, de la cual desconozco autor y origen, pero en la que encuentro un simbolismo muy fuerte, tenso, incluso cómico.
Estéticamente carece un poco de atractivo pero el valor que le otorgo está en la escena que retrata. El peso simbólico de las manos es sin duda el protagonista, pero también vale la pena notar cómo la señora en rojo, rompe la conexión visual con la señora de gris para voltear a ver al fotógrafo sin dejar de señalar la dirección que ha decidido defender enérgicamente, incluyéndolo en lo que por su expresión, parece convertirse en una tensa batalla.


Cuento con:

Nikon Reflex D3100 LK

HP Pavilion Slimline

iMac

Consideraciones Sobre Una Buena Fotografía.

Una buena fotografía, dejando de lado un poco los pormenores técnicos, es para mi, aquella que logra robar y atrapar el alma del sujeto, objeto, espacio, uniéndola a la inevitable presencia del alma del fotógrafo mismo, inherente en la pieza. Tal y como el mito cuenta sobre algunos pueblos nativos que creían que las cámaras para eso servían, siguiendo el simbolismo y la tradición de los espejos, una buena foto puede ser un espejo, o una ventana que contiene almas, o ambas.

Experiencia Previa En Fotografía

Mi experiencia práctica en cuanto a fotografía es cercana a nula. Como todos, he tomado fotos con un celular o cuando se te pide que funjas como fotógrafo en alguna situación en la que el portador de la cámara quiere salir dentro de la foto, pero jamás lo consideré (el hacerlas) como parte de mi proceso creativo, ni indagué sobre la disciplina ni sus pormenores. Evitando los pormenores he llevado a la fotografía a un lugar de anonimato, en el que no leo nombres de fotógrafos, ni técnicas, ni equipos utilizados, simplemente las disfruto a granel y me limito a recordarlas visualmente.