La constante paisajística nunca la abandona pero inmiscuida ahí, viene otra constante, que es la de encuadrar cosas. Explica en una entrevista que desde aquél primer contacto con las pinturas, el marco representó a la vez de la imagen, un elemento de gran importancia simbólica. Ese algo que dotaba de relevancia a lo que enmarca, que lo legitimaba, pero que también representaba una barrera entre lo que se ve y lo que no. Esta escena en la película en la que Philip (el sonidista) pone a los niños en una habitación contigua, a adivinar que sonidos está reproduciendo con sus herramientas, puede ilustrarnos una de las versiones de ese marco fílmico. La película hace un montón de referencias a la historia del cine, entre ellas, Chaplin, Vertov y Buster Keaton, así como de los filmes situacionales de los Lumiére. La mísma película es un análisis sobre el cine desde dos flancos, el progresista o radical (que tira hacia el futuro por parte del director y su proyecto de película no vista) y la reinterpretación y apropiación (que vienen dados por el pasado y el presente con el proyecto original del director). Al parecer, en un principio la película estaba pensada como un promocional turístico de Lisboa, pero Wenders decidió integrar una narrativa y rendir a su vez, un homenaje a la historia del cine. Un detalle técnico de mencionarse sobre su obra es su orden preferido de filmación, en el que, al contrario del método común, graba las escenas en el orden en el que aparecerán en el producto final. Esto no siempre es posible en toda filmación, pero en sus primeras obras y en varias posteriores, éste es el método que decide usar.
jueves, 26 de febrero de 2015
La Historia de Lisboa
Wim Wenders nació en Düsseldorf de la posguerra, destruida casi en su totalidad por los bombarderos durante la segunda guerra mundial. Cuenta que para él, el paisaje nunca le planteó preguntas porque no había tenido oportunidad de ver uno diferente. Las paredes derribadas, las chimeneas caídas le ofrecían el mismo estímulo que puede ofrecerle a uno el entorno monótono que recorremos día a día. Es hasta que se topa con un libro de pintura, que se da cuenta que ese paisaje derruido en el que habitaba, no era la norma y que las posibilidades del mismo también abarcaban la actividad creativa, constructiva. En algún momento acaba por estudiar pintura, impulsado por esta apertura de panorama, sin embargo comienza a incurrir en la fotografía y el cine, que si bien es el segundo en el que encuentra su realización profesional, nunca abandona su amor por la pintura y la fotografía, por considerarlas menos agresivas, más calmantes, menos controladoras de lo que puede llegar a ser una película.

La constante paisajística nunca la abandona pero inmiscuida ahí, viene otra constante, que es la de encuadrar cosas. Explica en una entrevista que desde aquél primer contacto con las pinturas, el marco representó a la vez de la imagen, un elemento de gran importancia simbólica. Ese algo que dotaba de relevancia a lo que enmarca, que lo legitimaba, pero que también representaba una barrera entre lo que se ve y lo que no. Esta escena en la película en la que Philip (el sonidista) pone a los niños en una habitación contigua, a adivinar que sonidos está reproduciendo con sus herramientas, puede ilustrarnos una de las versiones de ese marco fílmico. La película hace un montón de referencias a la historia del cine, entre ellas, Chaplin, Vertov y Buster Keaton, así como de los filmes situacionales de los Lumiére. La mísma película es un análisis sobre el cine desde dos flancos, el progresista o radical (que tira hacia el futuro por parte del director y su proyecto de película no vista) y la reinterpretación y apropiación (que vienen dados por el pasado y el presente con el proyecto original del director). Al parecer, en un principio la película estaba pensada como un promocional turístico de Lisboa, pero Wenders decidió integrar una narrativa y rendir a su vez, un homenaje a la historia del cine. Un detalle técnico de mencionarse sobre su obra es su orden preferido de filmación, en el que, al contrario del método común, graba las escenas en el orden en el que aparecerán en el producto final. Esto no siempre es posible en toda filmación, pero en sus primeras obras y en varias posteriores, éste es el método que decide usar.
La constante paisajística nunca la abandona pero inmiscuida ahí, viene otra constante, que es la de encuadrar cosas. Explica en una entrevista que desde aquél primer contacto con las pinturas, el marco representó a la vez de la imagen, un elemento de gran importancia simbólica. Ese algo que dotaba de relevancia a lo que enmarca, que lo legitimaba, pero que también representaba una barrera entre lo que se ve y lo que no. Esta escena en la película en la que Philip (el sonidista) pone a los niños en una habitación contigua, a adivinar que sonidos está reproduciendo con sus herramientas, puede ilustrarnos una de las versiones de ese marco fílmico. La película hace un montón de referencias a la historia del cine, entre ellas, Chaplin, Vertov y Buster Keaton, así como de los filmes situacionales de los Lumiére. La mísma película es un análisis sobre el cine desde dos flancos, el progresista o radical (que tira hacia el futuro por parte del director y su proyecto de película no vista) y la reinterpretación y apropiación (que vienen dados por el pasado y el presente con el proyecto original del director). Al parecer, en un principio la película estaba pensada como un promocional turístico de Lisboa, pero Wenders decidió integrar una narrativa y rendir a su vez, un homenaje a la historia del cine. Un detalle técnico de mencionarse sobre su obra es su orden preferido de filmación, en el que, al contrario del método común, graba las escenas en el orden en el que aparecerán en el producto final. Esto no siempre es posible en toda filmación, pero en sus primeras obras y en varias posteriores, éste es el método que decide usar.
Los Lumière, Méliès y Edison.
La característica más obvia de Méliès es la construcción teatral de sus piezas. Filmando a partir del lenguaje establecido del teatro explora la imagen en movimiento, subordinándola a sus gustos y necesidades. Méliès era actor y tuvo sus incursiones en el mundo de la prestidigitación, actividades que se verían acogidas por su lenguaje fílmico. Continuando con su comprensión de la actuación desde el punto de vista teatral, toma también las escenografías para acompañar al trabajo de los actores en escena. Aunado a éste lenguaje teatral, introduce algunos "trucos" propios de los prestidigitadores a sus secuencias. En el caso de "El Viaje a la Luna", estos trucos pueden verse en la escena icónica en la que el cohete se estrella en el rostro del satélite, o en la secuencia en la que los científicos (que tienen toda la pinta de magos de cuento) son atacados por los habitantes de la luna, a lo que uno responde dando golpes con su bastón, provocando la desintegración o combustión de los extraterrestres.
Todas las escenas son grabadas de frente al set y la cámara permanece estática. Caso especial es el de la escena del viaje del cohete a la luna, en la que se emula un acercamiento a la misma acabando en una suerte de primer plano a su rostro. No hay tal acercamiento físico, obviamente, pero éste es un indicio o ensayo de hacia donde se desarrollaría el lenguaje cinematográfico.
Entre Méliès y Edison podemos contar similitudes. Ambos llegaron a crear versiones de sus piezas en las que introdujeron el coloreado directo de la cinta fílmica, como es el caso de las danzas serpentinas de Edison. Entre las diferencias tenemos que las piezas de Edison y los Lumière eran más de carácter situacional (no documental) que de una construcción narrativa, los films de Edison y los Lumière no se limitaban al plano general que manejaba Méliès; que si bien mantienen ese punto de vista inmóvil frente a la escena, juegan con los planos dependiendo del caso. Para esto pueden compararse "El beso" y "Alimentando a las palomas" en el caso de Edison, y las escenas de "La salida de la fábrica de los Lumière en Lyon" y "El desayuno del bebé", de los Lumière.
Los Lumière trabajaron, al igual que Edison, con escenas situacionales que discutiendo con mis compañeros, algunos aseguraban que éstos films podrían considerarse de carácter documental, pero luego nos enteramos de que había una premeditación e interferencia en las escenas para provocar tal o cual cosa, lo que las alejaba del término. Sin embargo, me surgió una duda sobre trabajo documental, en específico de los trabajos sobre animales, en los que estoy al tanto de que muchas veces se filma durante temporadas uno o varios grupos de los animales sobre los que gira dicho documental, para luego construir una historia que no sucedió realmente (lo que igual remite al proceso que sufrió "El hombre de la cámara" de Vertov). Aún así se le sigue llamando a estos programas, documentales. Esta situación parecería indicar que lo documental no solo responde a un extracción cruda y plana de una situación o un evento, si no que también permite una estructuración narrativa del mismo mientras se mantenga la presencia de ese material original (en el caso de estos documentales animales; el documental histórico parece ir sobre otro tipo de estructuración). Como en la discusión sobre la veracidad de la fotografía y la limitante que genera el marco en la misma, en el caso de la imagen en movimiento, la decisión sobre donde colocar el inicio y el final de una pieza parecen agregarse como elementos que obligan a una mirada subjetiva.
Otro punto en común que abarca a los tres es que todos los participantes de sus filmes ya esta muertos.
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Todas las escenas son grabadas de frente al set y la cámara permanece estática. Caso especial es el de la escena del viaje del cohete a la luna, en la que se emula un acercamiento a la misma acabando en una suerte de primer plano a su rostro. No hay tal acercamiento físico, obviamente, pero éste es un indicio o ensayo de hacia donde se desarrollaría el lenguaje cinematográfico.
Entre Méliès y Edison podemos contar similitudes. Ambos llegaron a crear versiones de sus piezas en las que introdujeron el coloreado directo de la cinta fílmica, como es el caso de las danzas serpentinas de Edison. Entre las diferencias tenemos que las piezas de Edison y los Lumière eran más de carácter situacional (no documental) que de una construcción narrativa, los films de Edison y los Lumière no se limitaban al plano general que manejaba Méliès; que si bien mantienen ese punto de vista inmóvil frente a la escena, juegan con los planos dependiendo del caso. Para esto pueden compararse "El beso" y "Alimentando a las palomas" en el caso de Edison, y las escenas de "La salida de la fábrica de los Lumière en Lyon" y "El desayuno del bebé", de los Lumière.
Los Lumière trabajaron, al igual que Edison, con escenas situacionales que discutiendo con mis compañeros, algunos aseguraban que éstos films podrían considerarse de carácter documental, pero luego nos enteramos de que había una premeditación e interferencia en las escenas para provocar tal o cual cosa, lo que las alejaba del término. Sin embargo, me surgió una duda sobre trabajo documental, en específico de los trabajos sobre animales, en los que estoy al tanto de que muchas veces se filma durante temporadas uno o varios grupos de los animales sobre los que gira dicho documental, para luego construir una historia que no sucedió realmente (lo que igual remite al proceso que sufrió "El hombre de la cámara" de Vertov). Aún así se le sigue llamando a estos programas, documentales. Esta situación parecería indicar que lo documental no solo responde a un extracción cruda y plana de una situación o un evento, si no que también permite una estructuración narrativa del mismo mientras se mantenga la presencia de ese material original (en el caso de estos documentales animales; el documental histórico parece ir sobre otro tipo de estructuración). Como en la discusión sobre la veracidad de la fotografía y la limitante que genera el marco en la misma, en el caso de la imagen en movimiento, la decisión sobre donde colocar el inicio y el final de una pieza parecen agregarse como elementos que obligan a una mirada subjetiva.
Otro punto en común que abarca a los tres es que todos los participantes de sus filmes ya esta muertos.
Las tentaciones de san Antonio por Méliès
En cuanto al sonido, no estoy seguro de que en todas ni si en los tres casos, pero se menciona que las presentaciones, por lo menos de Méliès iban acompañadas con música en vivo, lo interesante es que no había un "soundtrack" establecido, si no que cambiaba de función a función, a veces bajo decisión del público. El escritor André Gaudreault puntualiza en esto, diciendo que la gran diferencia con el cine actual es que nuestras películas no suelen cambiar de función a función, lo cual no era el caso en estos filmes primerizos. Lev Kuleshov hizo tiempo después un experimento sobre la diversidad de interpretaciones de la secuencia por la yuxtaposición de imágenes, pero si también hubiera jugado con la música que acompañaba a las imágenes, podría haber ampliado esa variabilidad interpretativa. ¿Cuántas versiones hubo del mismo film, que diversificaba sus significados al cambiar la música?
jueves, 19 de febrero de 2015
La posibilidad del grano. Magistral sobre aparatos de video y su evolución tecnológica.
El "grano" en cuestión aparece en un capítulo de la serie Black Mirror de Charlie Brooker. Se trata de un pequeño aparato injertado bajo la piel, detrás de la oreja que está conectado al sistema óptico del portador y funciona a la vez como un hard drive y como un proyector que se vale de varias plataformas, incluyendo el ojo de su dueño, para presentar las imágenes. Es controlado con un mando manual.
Básicamente es una cámara de video integrada biológicamente que graba todo lo que el usuario ve. A lo largo del capítulo se moldean o presentan varias de las implicaciones que dicho gadget podría tener, entre ellas, su uso como sustituto del pasaporte o como una herramienta de apoyo para contrataciones. La historia, sin embargo, se enfoca más en el desarrollo de la vida personal con un objeto de tales características, perpetuo.
Siempre he sentido una profunda atracción por el género ciencia ficción, en gran medida por ese jugueteo con la predicción y su incidencia en el mismo desarrollo futuro de los elementos que presenta.
Este capítulo de la serie en particular se autodefine como la predicción de una distopía nada lejana, en la que la subordinación de los individuos frente al grano es casi total, convirtiéndose en la raíz de la toma de decisiones de gran peso. Este tipo de situaciones no nos son extrañas actualmente con el desarrollo de la sociedad web, pero de aquí puedo dar un salto medio chueco a la condición del artista frente a los medios disponibles y su toma de decisiones a partir de los formatos a los que puede acceder, haciendo el paralelismo entre el grano y nuestros medios, que si bien, al primero se le presenta como un objeto negativo, participa de ello porque el usuario es quien decide explorar esas posibilidades y generar una utilidad y un lenguaje que determinan su incidencia social. Como me gusta creer, la infinitud no solo trabaja en la expansión, si no que también en el involucramiento, en la inmersión. Por lo que si a un objeto tecnológico se le acusa de adolescente frente a otros aparatos o situaciones, esto puede responder a una comparativa con un arquetipo y negar que las limitaciones del objeto en cuestión, también son generadoras de opciones de inmersión. En el caso de la tecnología del video las opciones son variadas y aunque muchos estemos a merced de lo que el mercado ofrece por no estar relacionados con los procesos de diseño de estos objetos, siempre podemos ejercer nuestra voz en el proceso creativo. Apliquemos este pensamiento al grano de Black Mirror y podemos incluso comenzar a rasguñar una reestructuración del lenguaje de la imágenes en movimiento. Emocionante.
martes, 17 de febrero de 2015
Procesos pre-cinematográficos y su relación con los medios actuales. Primera Parte.
Dos medios son los que llaman mi atención en éste amplio tema, estos son: la relación entre la animación cuadro por cuadro, limitada a unas cuantas imágenes (como se dio al inicio) y la utilización de un formato como lo es el GIF, para fines de carácter artístico, trabajando ambos medios, desde una limitante ya sea tecnológica o auto-impuesta y el trabajo sobre la tridimensión que parte de un medio bidimensional. Habrá que dividir la investigación porque mientras más investigo, parece aparecer más y más información relevante.
GIF (según el Diccionario Oxford de la Lengua inglesa)
[ MASS NOUN] Computing
La animación cuadro por cuadro se instituyó como el medio técnico para superar la limitada sugerencia de movimiento que llegaba a alcanzar la obra bidimensional a un cuadro. En el desarrollo de lo mimético, un siguiente paso al apoderamiento de la realidad inmóvil, sería consecuentemente, la emulación de lo móvil. Hay que entender que entre la animación y la secuencia existe una gran diferencia histórico-temporal. La secuencia indica una conexión por medio de elementos referenciales que necesitan de la lectura de un individuo para ganar esa conexión, esto remite al transcurso temporal de un sujeto en un ambiente. Este movimiento puede referirse tanto al observador como al objeto.
Un ejemplo podrían ser los ejercicios de dibujo de una clase dispuesta alrededor del modelo. La unión de los dibujos en una disposición que corresponda a una trayectoria alrededor del modelo y su análisis puede remitir tanto al movimiento en un eje vertical del modelo como al desplazamiento del observador alrededor del mismo sujeto. En ambos casos prevalece una ilusión de movimiento que no existe sin la interpretación del que observa. Este ejemplo es en si, una complicación del sistema secuencial. Esta relación y consecuente interpretación de movimiento que parte del observador se puede justificar incluso con dos cuadros (la interpretación de movimiento puede partir, como lo mencioné desde antes, de la sugerencia encerrada en un solo cuadro, pero el umbral interpretativo se reduce cuando hay un cuadro posterior que dirige la narrativa más efectivamente). Entendiendo esto, se tiene que la secuencia no necesita de la union espacial de sus partes, y puede funcionar precisamente por el lenguaje referencial al que esta sujeta, y si bien ejerce un control mayor que en el caso de la sugerencia de un solo cuadro, no alcanza el nivel de control sobre el espectador al que el cine puede acceder.
Otra de las diferencias entre una obra secuencial de cuadros independientes y una animación son los tiempos de análisis. En la secuencia, al no enfrentarse a un movimiento inmediato, se tiene la posibilidad de generar un análisis por cuadro y posteriormente como un todo. En la animación el constante movimiento obliga a un análisis general para posteriormente desglosar lo visto.
He elegido el GIF y las primeras animaciones por su característica de ser obras cortas. El análisis de un largometraje paralelo a su proyección pueden interrumpir con facilidad la continuidad, en el caso de un .gif que normalmente cuenta con un lapso corto y con una repetición infinita, es más sencillo. Aunado a eso, el GIF también tiene la posibilidad de ser fragmentado en los cuadros que lo conforman por cualquiera que lo esté viendo. Punto importante es éste, en el que la posibilidad de edición, de transformación, de dispersión, que tradicionalmente se le otorga al GIF, es decir, la capacidad de que cualquiera que mantenga contacto con la "pieza" en cuestión "no" se enfrente a una propiedad, a una firma que limite su movilidad, junto con el creciente uso de éste formato como plataforma para obra artística, agregan argumentos a la discusión sobre la propiedad, re-definiendo, aunque sin poder alejarse del todo de los vicios de la posesión. Una cosa es el lenguaje cultural y referencial al que se puede conectar una imagen y otra es argüir que esa conexión convierte al objeto en cuestión en propiedad de aquello a lo que referencia. Otra cuestión interesante es que la firma del autor de un GIF puede estar incluida en el script pero muchas veces en el pasado se omitió para ahorrar espacio, cuestión que en nuestros días no parece tener un peso real.
Menciono que el GIF no escapa del vicio de la posesión porque siempre han existido las marcas de agua sobre el mismo y firmas a pie de .gif, situación que me parece inadecuada en la mayoría de los casos (sabemos que la publicidad acabará por legitimar el gif en muchos campos, tarde o temprano), puesto que ese tipo de indicios remiten a un plano material y no funcionan de la misma manera en el plano digital. Igualmente inadecuado es ir en contra de la propiedad intelectual o comercial, que se ha (o lo han) convertido en un mal inevitable e incluso necesario a veces, en sistemas como es el circuito del arte.
Para ilustrar esto presento un GIF-diagrama de los albores del GIF artístico, llamado simplemente Simple Net Art Diagrama o SNAD, junto con una de sus re-interpretaciones:
Sin separarnos de la discusión sobre la propiedad privada, podemos hacer un acercamiento más histórico y comenzar por mencionar que el GIF como medio expresivo (que para nuestros días, estos acercamientos ya pueden ser considerado como objeto o data con valor histórico-artístico) inicia en la segunda mitad de la década de los noventas, en lo que puedo llamar la etapa naif del GIF-art por la ausencia virtual de programadores de páginas web "profesionales". Ola Lialina, una pionera en el GIF-art comenzó su producción con este medio como plataforma entre 1999 y el 2000 y menciona a la "Dancing Girl" como una de las primeras obras relevantes:
Esta animación aparece en un fondo rojo, entre una hilera de ©'s, rompiéndola. Esto se ha interpretado como un discurso visual sobre la liberación del internet de la propiedad privada.
En investigaciones posteriores se descubrió que esta animación es en realidad una apropiación de una animación en un viejo programa de Macintosh llamado VideoWorks, lo cual me parece coherente con el discurso de la imagen de Poynter.
GIF (según el Diccionario Oxford de la Lengua inglesa)
Un ejemplo podrían ser los ejercicios de dibujo de una clase dispuesta alrededor del modelo. La unión de los dibujos en una disposición que corresponda a una trayectoria alrededor del modelo y su análisis puede remitir tanto al movimiento en un eje vertical del modelo como al desplazamiento del observador alrededor del mismo sujeto. En ambos casos prevalece una ilusión de movimiento que no existe sin la interpretación del que observa. Este ejemplo es en si, una complicación del sistema secuencial. Esta relación y consecuente interpretación de movimiento que parte del observador se puede justificar incluso con dos cuadros (la interpretación de movimiento puede partir, como lo mencioné desde antes, de la sugerencia encerrada en un solo cuadro, pero el umbral interpretativo se reduce cuando hay un cuadro posterior que dirige la narrativa más efectivamente). Entendiendo esto, se tiene que la secuencia no necesita de la union espacial de sus partes, y puede funcionar precisamente por el lenguaje referencial al que esta sujeta, y si bien ejerce un control mayor que en el caso de la sugerencia de un solo cuadro, no alcanza el nivel de control sobre el espectador al que el cine puede acceder.
Otra de las diferencias entre una obra secuencial de cuadros independientes y una animación son los tiempos de análisis. En la secuencia, al no enfrentarse a un movimiento inmediato, se tiene la posibilidad de generar un análisis por cuadro y posteriormente como un todo. En la animación el constante movimiento obliga a un análisis general para posteriormente desglosar lo visto.
He elegido el GIF y las primeras animaciones por su característica de ser obras cortas. El análisis de un largometraje paralelo a su proyección pueden interrumpir con facilidad la continuidad, en el caso de un .gif que normalmente cuenta con un lapso corto y con una repetición infinita, es más sencillo. Aunado a eso, el GIF también tiene la posibilidad de ser fragmentado en los cuadros que lo conforman por cualquiera que lo esté viendo. Punto importante es éste, en el que la posibilidad de edición, de transformación, de dispersión, que tradicionalmente se le otorga al GIF, es decir, la capacidad de que cualquiera que mantenga contacto con la "pieza" en cuestión "no" se enfrente a una propiedad, a una firma que limite su movilidad, junto con el creciente uso de éste formato como plataforma para obra artística, agregan argumentos a la discusión sobre la propiedad, re-definiendo, aunque sin poder alejarse del todo de los vicios de la posesión. Una cosa es el lenguaje cultural y referencial al que se puede conectar una imagen y otra es argüir que esa conexión convierte al objeto en cuestión en propiedad de aquello a lo que referencia. Otra cuestión interesante es que la firma del autor de un GIF puede estar incluida en el script pero muchas veces en el pasado se omitió para ahorrar espacio, cuestión que en nuestros días no parece tener un peso real.
Menciono que el GIF no escapa del vicio de la posesión porque siempre han existido las marcas de agua sobre el mismo y firmas a pie de .gif, situación que me parece inadecuada en la mayoría de los casos (sabemos que la publicidad acabará por legitimar el gif en muchos campos, tarde o temprano), puesto que ese tipo de indicios remiten a un plano material y no funcionan de la misma manera en el plano digital. Igualmente inadecuado es ir en contra de la propiedad intelectual o comercial, que se ha (o lo han) convertido en un mal inevitable e incluso necesario a veces, en sistemas como es el circuito del arte.
Para ilustrar esto presento un GIF-diagrama de los albores del GIF artístico, llamado simplemente Simple Net Art Diagrama o SNAD, junto con una de sus re-interpretaciones:
| La dupla que conforma el colectivo MTAA son los creadores de éste GIF, pero esta leyenda es redundante y en últimas, irrelevante. |
Un segundo diagrama que encontré, respondiendo al SNAD incluyendo los derechos comerciales como parte del proceso creativo de la red:
Claro que estas dos imágenes son solo dos posturas entre tantas, generalizar suele bloquear un entendimiento más amplio de la situación.Sin separarnos de la discusión sobre la propiedad privada, podemos hacer un acercamiento más histórico y comenzar por mencionar que el GIF como medio expresivo (que para nuestros días, estos acercamientos ya pueden ser considerado como objeto o data con valor histórico-artístico) inicia en la segunda mitad de la década de los noventas, en lo que puedo llamar la etapa naif del GIF-art por la ausencia virtual de programadores de páginas web "profesionales". Ola Lialina, una pionera en el GIF-art comenzó su producción con este medio como plataforma entre 1999 y el 2000 y menciona a la "Dancing Girl" como una de las primeras obras relevantes:
| Dancing Girl por Chuck Poynter |
Esta animación aparece en un fondo rojo, entre una hilera de ©'s, rompiéndola. Esto se ha interpretado como un discurso visual sobre la liberación del internet de la propiedad privada.
En investigaciones posteriores se descubrió que esta animación es en realidad una apropiación de una animación en un viejo programa de Macintosh llamado VideoWorks, lo cual me parece coherente con el discurso de la imagen de Poynter.
En la imagen de fondo rojo que puede apreciar un pequeño bit que parpadea en la parte inferior derecha de la chica, lo cual Lialina había interpretado como la firma de Poynter, después del descubrimiento de su origen, se cree que ese bit no estaba colocado intencionalmente si no que es un rastro de la sombra de la chica original.
Lialina siempre ha hecho una diferenciación entre esa época naif y la generación actual de GIFS. Aparte de la ausencia de diseñadores web profesionales, hace mención de una característica de los primeros GIFS que es la transparencia en sus fondos, lo cual asegura, no solo era para integrar a la imagen a la página en cuestión si no para que pudiera ser integrada a cualquier página, esto es, que estaban diseñados para ser de uso común.
Dancing Girl es tan importante para éste momento y se convierte en un indicador histórico dentro del GIF-art porque su historia y la pieza misma engloban una serie de discursos que siguen siendo relevantes.
Fin de la primera parte
jueves, 12 de febrero de 2015
El Hombre de la Cámara
El hombre de la cámara es un reto para el espectador sobre-estimulado, acostumbrado a cine condescendiente y patronizador que lo guía de la mano por la una línea narrativa reformada mil veces. Incluso con la presentación que nos advierte a lo que nos enfrentaremos en un momento, uno se mantiene expectante, en búsqueda de líneas imaginarias que formulen una historia que satisfaga la responsabilidad que se le suele dar a aquello que prestamos nuestra atención.
En cuanto a los aspectos técnicos de la película, la maraña de secuencias y el mismo título indican el seguimiento de un camarógrafo como personaje principal, aunque ciertas escenas parecen de carácter costumbrista más que girar alrededor de éste. Se abarcan un sinfín de escenas de entre las que se puede destacar la industria, las actividades cotidianas y los mismos procesos de grabación, edición y proyección. Contadas son en las que se nota una premeditación y en muchas de estas intervienen montajes o superposiciones que sugieren la dirección del filme. Especialmente atractiva me parece una escena en la que parece querer emularse el movimiento del ojo y la vista con la cámara.
Es complicado enfrentarse a este evento con ojos frescos y apreciarla como la pieza histórica que es sin caer en críticas que partan de nuestra necesidad de espectáculo. La pieza original se ha transformado a través del tiempo no solo por el cambio de contexto y el desarrollo de la que fue parte y detonador, si no por indicios que parecieran más sencillos, como son la gran cantidad de bandas sonoras que se han compuesto para ser adaptadas a ésta y que seguramente se seguirán creando para dichos fines. Algunas de estas melodías responden a las indicaciones del mismo Vertòv, otras tantas son una interpretación personal de un momento que tiene la capacidad por instantes de ser apropiado por el espectador al no tener que obligar la búsqueda de paralelos en situaciones dramáticas, cómicas o del tipo que determinen el tipo de música. Durante la proyección, que tortuosamente para ésta concurrencia pos-moderna, transcurrió en silencio, no tardó en aparecer la ambientación musical por nuestra parte: en éste caso una tonada cómica que refería a la velocidad inusual que caracteriza a éstas secuencias, que inevitablemente remiten a lo gracioso. Esta capacidad de evolución y la apropiación a la que ha sido sujeta han demostrando su importancia y justifican por una parte su capacidad de permanencia.
lunes, 2 de febrero de 2015
Koyaanisqatsi
Una pieza cinematográfica de gran fuerza visual, acompañada de un lenguage musical que sirve como guía de la intención del director frente a cada imagen. Si bien parece carecer de una narrativa, la secuencia va cargada de un discurso que lenta y tortuosamente progresa. Ésta visualidad progresiva es antropocentrista de una manera evasiva, indirecta, convirtiendo al hombre en el sujeto a criticar, separando a éste de su entorno trantando de definir la humanidad sacrificando la personalidad.
Se da inicio con un par de escenas que retratan dibujos rupestres y un cohete despegando, para luego pasar a una serie de imágenes de paisaje natural sin aparente interferencia del hombre. Estas escenas parecen terminar cuando hace acto de presencia una vista de plantíos de tulipanes. Es a partir de esta imagen que comienza a aparecer la temática de la industria y la manipulación del hombre frente a los elementos, sin caer en imágenes alarmistas; en cambio, todo lo que se nos ofrece parece ser dotado de un aura de monumentalidad, no tanto por el tamaño si no por la fuerza que le imprime la perspectiva desde la que se decidió analizar dichos eventos.
Poco a poco se subyuga al paisaje con la intervención del hombre. Esta intevención se presenta como una re-estructuración del paisaje. Cosa interesante es que hasta éste momento, el hombre, la persona, participa en un segundo plano en el que solo es, por el espectador que se le reconoce como protagonista, un protagonista tácito. Ésta situación cambia de manera significativa en un una secuencia en la que aparece la afluencia de gente por una calle muy concurrida. La primera toma ataca a la multitud desde una posición superior, en la segunda, baja al nivel de las personas que caminan, en el tercero pareciera someterse a la multitud manteniéndose dentro del caudal, viendo a ésta desde una posición inferior, casi a nivel de suelo, la última mantiene la posición de la tercera pero avienta al espectador a un lado del caudal, como si se tratara de un mendicante.
Otra secuencia importante es aquella en la que aparentemente se le dota al individuo de protagonismo, poniendo a un piloto frente a su jet y a un par de mujeres frente al Metro. Esta individualidad es aparente para mi, prescisamente por el contexto en el que se les coloca, siempre con una obra industrial detrás, definiendo al individuo, es así como la pieza progresa de un paisaje que es subyugado por (nunca para el individuo) el hombre para luego subyugar al hombre a su propio paisaje, a su propia fuerza interventora que al final no es perenne. Es paralelamente un análisis de la belleza adherida al progreso, como un elemento vanal y vacuo.
Se da inicio con un par de escenas que retratan dibujos rupestres y un cohete despegando, para luego pasar a una serie de imágenes de paisaje natural sin aparente interferencia del hombre. Estas escenas parecen terminar cuando hace acto de presencia una vista de plantíos de tulipanes. Es a partir de esta imagen que comienza a aparecer la temática de la industria y la manipulación del hombre frente a los elementos, sin caer en imágenes alarmistas; en cambio, todo lo que se nos ofrece parece ser dotado de un aura de monumentalidad, no tanto por el tamaño si no por la fuerza que le imprime la perspectiva desde la que se decidió analizar dichos eventos.
Poco a poco se subyuga al paisaje con la intervención del hombre. Esta intevención se presenta como una re-estructuración del paisaje. Cosa interesante es que hasta éste momento, el hombre, la persona, participa en un segundo plano en el que solo es, por el espectador que se le reconoce como protagonista, un protagonista tácito. Ésta situación cambia de manera significativa en un una secuencia en la que aparece la afluencia de gente por una calle muy concurrida. La primera toma ataca a la multitud desde una posición superior, en la segunda, baja al nivel de las personas que caminan, en el tercero pareciera someterse a la multitud manteniéndose dentro del caudal, viendo a ésta desde una posición inferior, casi a nivel de suelo, la última mantiene la posición de la tercera pero avienta al espectador a un lado del caudal, como si se tratara de un mendicante. Otra secuencia importante es aquella en la que aparentemente se le dota al individuo de protagonismo, poniendo a un piloto frente a su jet y a un par de mujeres frente al Metro. Esta individualidad es aparente para mi, prescisamente por el contexto en el que se les coloca, siempre con una obra industrial detrás, definiendo al individuo, es así como la pieza progresa de un paisaje que es subyugado por (nunca para el individuo) el hombre para luego subyugar al hombre a su propio paisaje, a su propia fuerza interventora que al final no es perenne. Es paralelamente un análisis de la belleza adherida al progreso, como un elemento vanal y vacuo.
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