“Nada en la naturaleza tiene un contorno duro, todo se observa frente algo, y los contornos se desvanecen entre una y otra cosa, a menudo de forma tan sutil que no puede distinguirse donde termina uno empieza otro. En esta mezcla de decisión e indecisión, de pérdida y encuentro, se halla todo el encanto y el misterio de la naturaleza”
Henry Emerson
Ésta segunda y última parte de la magistral se centra sobre el naturalismo y pictorialismo fotográfico que se dio en la segunda mitad del siglo XIX, analizada desde la individualidad de tres personajes: George Seeley, Edward Steichen y Alfred Steiglitz.
Todos ellos contemporaneos, vivieron inmersos en las corrientes romántica y modernista, obviado en sus temáticas, técnicas y resultados. Recibieron una educación artística dirigida a la pintura o al grabado. En algún momento de sus vidas, se atravesó en su camino la fotografía, disciplina que desarrollaron con pasión y con un anhelo común por elevar a arte. Personajes como Henry Emerson, que se encontraba en la punta de lanza de éste movimiento, fue el que acuñó el término "pictorialismo". Hombre de fuerte carácter e ideas igualmente fuertes, fue un férreo conformador del movimiento y los estatutos que lo constituían.
Éstos fotógrafos utilizaron cuanta herramienta su educación plástica les ofrecía para manejar, intervenir, editar sus fotografías, buscando alcanzar resultados que se asemejaran a la expresividad de la pintura de esa época. El anhelo de dignificación y respeto es noble, y los resultados impresionantes, pero quizá la filosofía en la que se manejaban, y el título, camino y meta que otorgaron a su movimiento, que en cierto momento fue desplazar a la pintura, no me parece ni pensado ni sensato. Quizá la mentalidad sobre lo fotográfico todavía se encontraba en formación y siendo fotógrafos en búsqueda de reconocimiento artístico, se guardaba en el fondo la idea de que su obra estaba subordinada a la pintura, caso erróneo. Nunca se hubiera podido seguir por esa línea; la fotografía ofrece un espectro diferente al de la pintura y al de cualquier expresión creativa por no llamarla artística, porque un medio no limita al otro. Ofrece un espectro más amplio que puede encontrar conexiones con otras disciplinas, pero nunca sustituirlas. Es un medio en sí, autónomo y con capacidad de independencia. Tal vez los pictorialistas no alcanzaron a comprender ésto y buscando dignificar a la fotografía por medio de una competencia frente a otro medio, acabaron limitando a la misma.
Lo repito, los resultados son asombrosos, pero el contexto de la obra y su hambre conquistadora, puede llegar a mermar su encanto. Su poder nace de considerar éstas piezas, como expresiones logradas y únicas, no como un conjunto de esfuerzos por acceder a lo inaccesible.




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