miércoles, 24 de septiembre de 2014

De los Meyers y el Fontcouberta que no es, solo se parece, pero al final sí es, pero lo contrario, que indirectamente es lo mismo.

Fotografos constructivos y tecnológicos. Ambos coinciden en el sarcasmo y se separan en el carácter que imprimen a su obra. El artista "serio" de piezas que demandan solemnidad, y el artista descarado que se ríe de tu solemnidad frente a sus piezas. Comenzamos con los Meyers, una criatura dividida y divisoria.

Meyer mexicanizado habla de la sorpresa que le provoca ver la cotidianeidad de los objetos tecnológicos relacionados con la fotografía, en un caso específico, cuenta sobre una Polaroid instantánea que servía como sustento de un fotógrafo callejero que ofrecía sus servicios a la gente en un día de celebración a la virgen en la ciudad de México. Puntualiza el hecho de que desde el punto de vista tecnológico, esa misma Polaroid y su hazaña de realizar fotografías al momento, parecía haber perdido su magia entre los participantes de la actividad; o ésta parecía haberse mudado a otro lugar: a las representaciones culturales que sucedían alrededor, propias del evento.
Hace un llamado a evitar las nimiedades de la carrera tecnológica, asegurando que cuando un producto de ese mercado ("gadgets" como se les llama ahora) llega a nuestras manos, en el área creativa y productiva de dichos objetos, éstos ya han caído en la obsolescencia. Es entonces cuando propone que nuestra atención se convierta en una seguidora de ésta magia migratoria que según él, se centra en las expresiones culturales a las que, podría decirse que con voz dudosa, da la naturaleza de menos efímeras y quizá, de "reales"; claro está, desde su punto de vista, al cual no tarda en subordinar frente a la pluralidad de percepciones.
Meyer mexicanizado enfrenta y resuelve a su país desde esa magia, y contesta a la pregunta "¿para qué se fotografía?", con " para recordar". Esa obra en la que México es protagonista pareciera querer revelar al ojo, toda clase de entes y símbolos invisibles que rodean a una serie de tradiciones culturales, como en búsqueda de la perduración (una justificación, una utilidad) de sus fotografías, ofreciendo un tributo a ésta criatura a la que considera con más posibilidades de permanencia, queriendo robar en el proceso un poco de esa magia histórica. Trabajando desde el lenguaje digital, en esas fotos intervenidas en el caso mexicano, trata de hacer tan evidentes y llamativas sus ediciones que los pormenores de las mismas carezcan de importancia al espectador (es obvio para la vista que están ahí de manera antinatural, pero es comprensible a su vez, que pasando a la interpretación, pertenecen justo a ese lugar), y éste se centre en las preguntas que los símbolos encajados le despiertan.
Mexicano con actitud positiva, en un ambiente negativo.
El Meyer mexicano que voltea hacia E.U.A. es una criatura de naturaleza cómica; comedia fundamentada en una ira crítica que podría recordar al reflejo en el otro de las propias carencias. Crítica tras crítica, chiste tras chiste, afronta a E.U.A. como si de un desierto cultural se tratase, juzgando duramente a lo que parece considerar la mayor amenaza a su querido colchón cultural, su más grande opresor. Hay imágenes confrontadas, en una de las cuales se menciona la dualidad (generalizando) de interpretaciones a la que es propensa la misma, dirigida a un espectador mexicano o a un espectador estadounidense. Enriquecedor sería ver de su parte, esa crítica hacia su mundo mexicano, y una re-interpretación del quehacer "Murican" como una cultura, afrontada a su vez desde ese pedestal en el que coloca al mundo mágico, religioso, tradicional, nativo. Sabemos de antemano, que tarde o temprano, éste confrontamiento de culturas ya no será válido, y aunque algunos aspectos sobrevivirán parcialmente aislados, tendremos que voltear a verlos y dirigir nuestra crítica y hacia una sola mezcla, una sola cultura más allá de un representante chicano actual, que inevitablemente es solo un gadget de mezcla cultural obsoleto.
Serenata Mexicana


Anotaciones: ("Tenemos que afrontar el asunto de las percepciones, que por definición debe de ser plural"), ("buenas preguntas conducen a mentes abiertas"), ("el arte, parece que se desarrolla mejor, cuando se libera de expectativas")


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Fontcouberta es un controlador, un sarcástico, un tibio de mentiras, un farsante, un mentiroso, un provocador, un crítico, un lúdico, un bribón, un arquitecto del fraude, un comediante. Habla de algo y te obliga a dudar, a creer que sabes que dudas y no dudar; para luego dudar de nuevo. Recurre muchas veces a ésta idea que dice que un discurso de mentiras cínicas equivale fácilmente a un discurso honesto y directo.
Una crítica a la sociedad, siempre es una crítica al individuo manejada de tal forma que se generalice y las pedradas solo les peguen más fuerte a ciertos sapos pero no sepan de donde salieron. ¿Cuántos habrán entrado incautos a una exposición de éste catalán y tras caer en sus trampas y darse cuenta de ello, se habrán sentido insultados pero no estar seguros de que fuera el caso? La generalidad de la crítica social se dirige en el individuo y Fontcouberta se alimenta de la generalidad de la irreverencia de la sociedad, (aprovechando las herramientas de edición fotográfica) para producir las piedras para los sapos. No quiere matarlos, solo quiere verlos saltar. Refrescante.

De la serie "Milagros & Co"
Centaurus Neandertalensis

De la serie "Milagros & Co"

De la serie "Milagros & Co"
Dolphin Surfing
De la serie "Milagros & Co"


Anotaciones: ("Fotografiamos unas cosas, para no ver otras") ("...ficción simulación fraude")
(“Para mi, el humor es marca de la casa, pienso que el humor es una manera de penetración en la psicología del espectador, una forma de lograr complicidades. Y el humor no implica falta de seriedad, todo lo contrario...”)

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